La nube puede aportar flexibilidad, pero migrar sin entender las dependencias puede causar interrupciones y costes inesperados. La planificación importa tanto como la plataforma.
Antes de migrar
Haz inventario de servidores, aplicaciones, usuarios y datos. Identifica qué sistemas dependen unos de otros, qué requisitos de rendimiento existen y qué información necesita controles especiales.
Plan por fases
Empieza por una carga de trabajo adecuada para aprender el proceso. Define ventanas de cambio, pruebas, responsables y un plan de reversión. Calcula costes de almacenamiento, tráfico, licencias y soporte, no solo el precio inicial.
Después de migrar, revisa accesos, monitorización, copias y costes de forma periódica.